El Regalo


regalo

“―¿Puedo preguntar por qué, señor? ―preguntó Delfo casi susurrando.

―Por supuesto que sí, Donato cuenta tú la historia de Velaro, se te da mejor contar cosas que a mí.

―Desde luego en eso tienes toda la razón Nakko ―empezó diciendo Donato―.Velaro a diferencia nuestra, fundó una familia. Lo destinaron a una aldea cerca de Tiara, en Costa Dorada, una vez fue nombrado caballero, allí demostró ser muy hábil en las artes de curación y pronto fue famoso en casi todo El Yermo y entre nuestra orden militar. Pocos años después de llegar a Pedregal, que era como se llamaba la aldea, lo nombraron comandante. Se centró no solo en sus nuevos quehaceres, sino que también formó una familia. Se casó con una aldeana y al poco tiempo tuvo dos niños, bueno para ser exactos, un niño y una niña. Los días en los que Velaro está de buen humor recuerda esos años como los mejores de su vida, porque así creo que lo fueron para él.

>>Todo cambió hará unos veinte años, poco antes de la revuelta en Costa Dorada. El Protector había muerto y como es costumbre se convocó a todos los mejores sanadores de la Orden de la Roca para que se eligiera a uno de ellos como guía. Velaro acudió como era su deber.

>>Tras las primeras votaciones hubo un claro vencedor, él. Pero no quiso aceptar el cargo debido a que no se le permitía llevar a su familia, pues eso implicaba la entrada de dos mujeres en la fortaleza, algo prohibido desde los comienzos en los que se fundó esta Orden, solo se permite a las mujeres que descansen lo necesario para partir en casos de extrema urgencia ―puntualizó Donato antes de continuar con la historia.

>>Debatieron durante meses para buscar otro candidato aceptable, pero no encontraron a nadie más apto que Velaro para el puesto. Viendo que no se llegaba a ninguna salida se emplazó a todos los comandantes de la Orden a una reunión en la Isla, acompañados de sus mejores hombres, algo que no ocurría desde la Segunda Gran Guerra.

>>Pasaron muchas reuniones hasta que Velaro dijo saber la solución, aceptaría el puesto si se eliminaba la norma por la cual no se dejaba entrar a servir a ninguna mujer, de ese modo todos los guías podrían tener a su familia consigo y además se evitarían casos como los del Caballero Salido del Bosque.

―Sí, recuerdo esa historia ―interrumpió Delfo―, me la contó mi abuela, fue durante la Segunda Gran Guerra cuando el rey estaba acorralado entre fuerzas que venían del sur y brujos por el norte, entonces, un caballero salió del bosque acabando con todo aquel que se interponía en su camino, salvando la vida al rey Tanios II. Éste lo nombró capitán de su Guardia privada. Mi abuela me dijo que este caballero fue el mejor y más valiente de todos los caballeros jamás nombrados y que perteneció antes de al ejército real a la Orden de los caballeros de la Roca, señor.

―Pues resulta que ése al que has admirado tanto, no era un hombre, sino una mujer. ―Donato esperó un momento para observar la cara de sorpresa de Delfo―. Así es, su verdadero nombre era Eilen de Gantis, La Vengadora. Ella vino aquí cuando apenas era una niña, aunque engañó a todos, incluidos a los guías, y les hizo creer que era un niño. No sé cómo pudo mantener su género durante tanto tiempo oculto, pero resulta que lo consiguió. Está escrito y lo puedes consultar cuando quieras que solo en el momento en el que fue nombrada caballero destapó el engaño.

>>Los guías de aquel entonces montaron en cólera y la desposeyeron del título al instante. La juzgaron y la encontraron culpable de romper una de las cinco reglas además de atentar contra la dignidad de la Orden. Pensaron en muchos castigos, pero fue el Guerrero el que impuso el suyo, un duelo por Clemencia, pero pese a que el castigo parecía cruel, contra todo pronóstico ella venció y fue él el que tuvo que suplicar por su vida.

>>Todos los allí presentes concluyeron, tras verla luchar y vencer a un guía, que debía ser perdonada y entrar a formar parte de la Orden de la Roca, derogando así la norma por la que no se dejaba entrar a ninguna mujer. Ella no aceptó después de lo que había sucedido, decidió patrullar el bosque por su cuenta y prometió que si alguna vez un hombre volvía a insinuar que era mejor que ella en combate no tendría piedad como había tenido con el Guerrero de la Orden. A partir de ahí, el resto de lo que has contado es cierto. ―Donato miró a Nakko que pareció decirle con la mirada que continuara con la historia de Velaro y no se fuera por las ramas.

>>Cuando Velaro lo propuso todos estaban dispuestos a aceptar su premisa y eliminar esa norma de nuestros estatutos, ya que aquella otra vez estuvo a punto de anularse. Lamentablemente, antes de que pudieran refrendarlo llegó una misiva real.

>>Había estallado una revuelta en Costa Dorada, el rey convocaba a dos tercios de los caballeros de la Roca para luchar en esas tierras. Pero esa no era la peor noticia, la primera ciudad en probar la sangre había sido Pedregal, fue arrasada por completo. Hoy día no es más que una aldea fantasma.

>>Al recibir la noticia, Velaro comandó una unidad y se dirigió directamente a su casa, no quedaba rastro allí de vida alguna, solo pudo encontrar el cadáver de su mujer, que había sido violada, y de uno de sus hijos.

>>Según dicen los que combatieron en esa guerra, nunca vieron a ser llevado por la furia como a Velaro.

―Yo lo vi en el campo de batalla y he de decir que no he visto hombre tan atormentado ni que ponga tan en riesgo su vida como a él ―interrumpió Nakko.

―Después de la guerra, aceptó el cargo de sanador, aunque nunca derogó la norma sobre las mujeres ―continuó Donato―. Aún creo que culpa a toda la Orden de lo que pasó. Por eso dijo que nadie había perdido tanto como él al aceptar el cargo.

>>Pero bueno, no tienes por qué preocuparte, esa norma no acabará contigo y si hiciera falta creo que Velaro estaría dispuesto a suprimirla.”

La Caída de los TrevorianEl Regalo.

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