El despertar


caballero medieval

“Los seis entraron por la puerta principal y pasaron junto a la gran mesa de reuniones, Velaro se sentó en el trono de piedra como le correspondía por ser el Protector y al no estar el rey para ocuparlo. A su derecha se sentó Nakko y a su izquierda Donato, al lado de éste se puso Delfo y frente a él tomaron asiento Zenón y Trifón. Velaro llamó al servicio y les pidió jarras de cerveza para todos menos para Delfo y una bandeja de jamón curado proveniente de Promonto acompañados por aceite de oliva y unos trozos de pan recién hecho.

Comenzaron a hablar sobre cosas sin importancia, del tiempo que había hecho por Ostaloc o de cómo avanzaban las cosechas, luego se preguntaron por sus familias y comentaron las noticias del Imperio.

Habían naufragado en el Estrecho Puerta de Labe tres galeras mercantes con provisiones de Deancar y los piratas habían emboscado otras tres. Había estado a punto de estallar una pequeña revuelta en la ciudad de Uro, en Deancar, porque varios nobles pedían más dinero de los impuestos al rey, aunque cuando éste visitó su residencia de verano, el conflicto quedó erradicado.

El rey Tanios III había nombrado a sus tres hijos varones virreyes de los tres continentes, al mayor, Eustad Trevorian, el que hubiera heredado el trono a la muerte de su padre, le correspondería gobernar en su nombre Deancar desde la capital del mismo nombre, al menor, Liuva, le correspondía impartir justicia y administrar El Yermo Oriental, y al tercero, Calso, se le encargaría el gobierno de Borvantú y las Islas Orientales.

Mientras hablaban, Delfo se fue tranquilizando, era mucho mejor estar ahí oyendo hablar a esos caballeros que no en un juicio. Conforme la conversación avanzó, incluso se le abrió el apetito y comió jamón y pidió un zumo de naranja. Tuvo tiempo de pensar en el mastín que posiblemente le salvara la vida, se había olvidado de preguntar por él a Tristán, aunque de todas formas seguramente no le habría contestado. Cuando terminara el juicio se acercaría a las perreras a echar un vistazo. Puso atención de nuevo a la charla de los caballeros.”

La Caída de los Trevorian, El despertar.

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